Agricultura y Minería Definen la Historia del Tolima

(El Nuevo Día)

Los cultivos de maíz de los indígenas, la colonización antioqueña con el café y la introducción del tabaco, la caña de azúcar y posteriormente el arroz son parte fundamental de la historia económica del Tolima.

Por su parte, la minería, por lustros ilegal, y el desarrollo del comercio y los servicios en el siglo XX vinieron a sumar las actividades que dejan la región como una zona de próspero crecimiento del cual dependen sus habitantes, pero sin mayor representatividad en el entorno nacional.

El maíz

Según estudios realizados por el antropólogo Gerardo Reichel Dolmatoff, en la zona andina se encontró polen de maíz que data de 1.610 años A.C.

No en vano, las comunidades indígenas que habitaron este territorio, que hoy se conoce como Tolima, establecieron su estructura jerárquica con base en este cultivo, el cual garantizaba su subsistencia, especialmente Los Panches y Pijaos, además de la caza y la pesca.

Fue esa tradición la que perduró hasta la conquista y que fue heredada por los colonos que establecieron con el maíz parte de su crecimiento comercial, pues era uno de los artículos de primera necesidad hace 250 años.

Solo hasta mediados del siglo XX se logró su tecnificación, ampliándose las áreas en los sectores planos y adentrándose en la cordillera para acompañar los cafetales.

Sin embargo, con la apertura económica de 1990, el país pasó de atender su demanda interna a recibir importaciones procedentes, principalmente de Estados Unidos. El promedio del Tolima apenas alcanza las 20 mil hectáreas cuando anteriormente multiplicaba esta cifra.

Tabaco
Un producto de exportación, al mercado europeo, especialmente a Gran Bretaña y Alemania, fue el tabaco, que tuvo su auge entre 1854 y 1870, años en que alcanzó sus picos de producción en Ambalema.

Su declive se registró a partir de 1875 cuando los alemanes dan cabida a las tabacaleras asiáticas, de mayor calidad en ese entonces.

Eso generó una caída en la demanda y posteriormente en los precios, además de ocasionar la salida del país de inversionistas extranjeros, que concentraban las plantaciones.

lgo parecido sucedió con la quina ciprea, que si bien vino a reemplazar las plantaciones de tabaco entre el norte del Tolima y Cundinamarca, tuvo serios problemas para garantizar su continuidad como fueron falta de capital, carencia de riego y poca mano de obra disponible.

Igualmente, mercados de alta demanda como Francia e Inglaterra, satisficieron sus necesidades con las Indias Orientales, desplazando también esta posibilidad comercial.

Ya en la segunda mitad del siglo XX, la Hacienda Pajonales en el norte, se comienza a constituir como la más grande empresa del sector agropecuarios del país.

Su apuesta, después del fracaso del tabaco, fue la caña de azúcar; esta última se trasladó al Valle del Cauca, en donde los suelos resultaron más fértiles y las temperaturas ideales para la extracción de azúcar. Fue de esta manera que el negocio migró al arroz y a la molinería, a la producción de semillas, a la ganadería y a la piscicultura, sobreviviendo como emporio, pero quedando en manos de los grandes grupos económicos de la Nación.

Por su parte, el algodón tuvo su apogeo en la desaparecida Armero y en Espinal, en la segunda mitad del siglo XX, pero los precios internacionales terminaron por afectar los cultivos.